Arquitectura de barcelona
Playa de Barcelona
25, Abril d 2017 
La Casa Milá también es conocida como la Pedrera.
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A principios del siglo XX, la avenida más cosmopolita de Barcelona era el Paseo de Gracia, allí es donde se encuentran la mayor parte de los edificios modernistas, ya que la gente con posibles encargaba a los arquitectos de la época las reformas y construcciones de sus casas en esta emblemática calle.

Se la conoce también por el nombre de La Pedrera, que en catalán significa: cantera.
Este es el caso de la casa Milá. Don Pere Milá, se casó con una viuda rica, Doña Roser Segimon, y decidió que quería vivir en una casa espectacular. Gaudí acababa de terminar la reforma de la casa Batló que era considerada el último grito en arquitectura, por eso fue el arquitecto elegido por Don Milá para llevar a cabo su proyecto. La construcción se inicia en 1906 y no termina hasta 1910.

La idea de Milá es que su casa fuera monumental, para lo que Gaudí unió bajo una misma fachada dos fincas con accesos independientes. La fachada sigue su línea artística de no utilizar ningún elemento recto, toda ella es una sucesión rítmica de ondulaciones con grandes ventanales que iluminan el interior de las viviendas, y que parecen cavernas excavadas en la propia piedra.

Toda la fachada es de piedra blanca, en contrapunto a su anterior trabajo, la Casa Batló que era un derroche colorista.
La fachada vuelve a ser una representación del mar, y los balcones, están adornados con hierro forjado con elementos vegetales como motivo decorativo que también se repite en las verjas.

El desván del edificio soporta sobre él los típicos elementos gaudianos. Las salidas de las escaleras, son esculturas helicoidales, revestidas de mármol y cerámica, y las chimeneas recuerdan a guerreros ataviados con el casco, el espacio es un derroche de imaginación que parece adentrarnos a un lugar futurista. La parte superior del edificio está recubierta por azulejos blancos, que en contraste con la piedra de la fachada le dan la apariencia de un monte nevado.

El desván está soportado por muros de arcos de ladrillo, siguiendo la técnica y el estilo que ya había utilizado con anterioridad en el Colegio de Santa Teresa y en Bellesguard.

Al igual que otras de las obras de Gaudí, esta tampoco se escapó de la polémica, como de costumbre no era del gusto de todos. De hecho, la señora Milá no estaba de acuerdo con la decoración interior que diseñó Gaudí así que a la muerte de este, la cambió por un estilo Luis XVI, mucho más clásico.

El edificio pertenece hoy en día a una caja de ahorros, aunque algunos de sus apartamentos aún están habitados por antiguas familias catalanas.
Los apartamentos del edificio se disponen a lo largo de la fachada y alrededor de dos patios interiores de forma circular, aquellos apartamentos que eran privados tenían una extensión de 1323 metros cuadrados, lo cual lo hacían uno de los edificios más lujosos y amplios de la época.

El mobiliario del edificio también era obra de Gaudí, y en el interior del mismo podemos ver de nuevo los elementos marinos, techos con movimiento, columnas talladas en la piedra con movimientos helicoidales...

Aparte de sus colaboradores habituales en la construcción de esta casa es destacable el trabajo del yesero Joan Beltrán porque sus trabajos en el yeso son una auténtica obra de arte.

Una de las peculiaridades arquitectónicas de este edificio es que no tiene paredes de carga. Se sostiene sobre una estructura de pilares y vigas metálicas que forman un entramado sobre el cual se construyen las bóvedas...al no soportar cargas, los tabiques se pueden colocar donde se quiera, obteniéndose una gran versatilidad para trabajar. De hecho se puede cambiar la estructura de los apartamentos como se quiera y tantas veces como se desee...Esta característica hace que se le considere más que una obra arquitectónica, una enorme escultura.
 
El edificio cuenta en total con cinco plantas, dos patios circulares y varios patios más pequeños. Desde su terraza podemos contemplar otras de sus obras: el Parc Güell, la Casa Batló y la Sagrada Familia.
Hoy en día se pueden visitar las viviendas de la cuarta planta, el trastero y la terraza, ya que el resto de los apartamentos se utilizan como oficinas o son las viviendas privadas de antiguas familias catalanas que aún residen en el edificio que actualmente es propiedad de una caja de ahorros, la cual mantiene el edificio abierto al público para visitarlo y ha llevado a cabo numerosas reformas de restauración y conservación del mismo.

En Verano, la terraza suele estar abierta al público y se realizan conciertos de jazz y flamenco en ella, algunas de las salas del edificio también albergan exposiciones temporales a lo largo del año.

En 1984 fue considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.