Arquitectura de barcelona
Playa de Barcelona
24, Febrero d 2017 
Santa María del Mar es la puerta al medievo en Barcelona.
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La Catedral del Mar, es en realidad Santa María del Mar...esta iglesia perteneciente a la época medieval ha ganado popularidad desde el 2006 gracias a la novela del mismo nombre escrita por Ildelfonso Falcones, y que tiene como protagonista a tan particular construcción.

Es la catedral de los marineros, dedicada a su patrona y erigida por la gente humilde de la ciudad.
Es una de las muchas maneras que tenemos de conocer Barcelona, a través de las novelas de aquellos que se inspiran en la ciudad, este es uno de esos casos.

Santa María del Mar siempre ha sido conocida como la “catedral del pueblo” , fue construída gracias al esfuerzo y al apoyo económico de los vecinos del barrio de La Ribera, barrio humilde de pescadores, que cargaban las piedras a sus espaldas y las llevaban desde las canteras de Montjuïc hasta el lugar donde está emplazada la basílica. El arquitecto que dirigía esta obra era Berenguer de Montagut, la catedral del pueblo comenzó a construirse en el siglo XIV, en una Barcelona feudal, muy distinta a la que hoy conocemos.

En su interior podemos ser testigos de la perfección geométrica en la que se disponen sus columnas, grandes espacios vacíos que recogen como un tesoro la luz que se filtra a través de sus vidrieras y la llena de vida.
Santa María del Mar queda como muestra del primer gótico catalán. Un edificio austero, de grandes espacios vacíos, perfectamente calculados que le confieren gran belleza y la particularidad de poseer una acústica perfecta, lo que la hace el emplazamiento ideal para diversos conciertos de música sacra.

Se construye en honor a la patrona de los marineros, como ya hemos visto muchas veces en la historia, la nueva catedral se erige sobre una capilla anterior, en este caso la capilla de Santa María de las Arenas, que se había quedado pequeña. Para recordar este humilde origen, cerca del altar cuelga un pequeño barco.

La obra se inicia por expreso deseo de los pescadores del barrio, ya que deseaban tener una iglesia que estuviera a la altura de la gran catedral del barrio gótico, la cual tenia financiada su construcción por la Iglesia y el Rey. Así pues, los vecinos de este barrio humilde que por aquel entonces se situaba fuera de las murallas de la ciudad y que estaba en plena expansión, se junta para llevar a cabo la labor de levantar un nuevo templo con su esfuerzo.

La catedral se construyó gracias al esfuerzo de  una cofradía  de pescadores, más en concreto, descargadores, que hizo posible la hazaña gracias a su generosidad. Los bastaixos han permanecido en la historia gracias a ello. Victimas de un regimen feudal que incluso les dictaba en su vida cotidiana, cómo debían vestir , dejaron atrás la lacra de su esclavitud para llegar a ser reconocidos por la iglesia, con mayores honores incluso que los que se proporcionaban al rey.
Los bastaixos o descargadores del puerto, eran los que de manera gratuíta se comprometieron a cargar con las piedras para la obra a sus espaldas, desde la cantera real de Montjuïc hasta el pie de obra, donde estas eran trabajadas. Entre el siglo XII y el siglo XV, los descargadores recibían el nombre de bastaixos o bastaixs, aunque también se les conocía como macips de ribera. Este último se debe a su origen esclavo, aunque en el primer cuarto del siglo XIV, que es cuando se comienza la construcción del templo ya eran todos hombres libres, aunque la cofradía a la que pertenecían era muy humilde y los pocos recursos que había se destinaban a la asistencia de sus viudas o ancianos. Podemos ver varias representaciones de los bastaixos acarreando piedras en los portalones que nos dan la entrada a la catedral. Dentro hay más representaciones en los capiteles. Su esfuerzo fue reconocido en gran manera, a ellos les concedieron las llaves del portal mayor para su custodia, los ocho cirios que siempre alumbrarían al cuerpo de Jesucristo serían los de su cofradía, ni siquiera los cirios del rey deberían estar más próximos a la figura. También les fue concedido el honor de que cuando había que salir a suministrar el sacramento de la Unción de enfermos a cualquier bastaix, se harían redoblar las campanas, y se saldría por el portal mayor y bajo palio, sin importar lo humilde que fuera la casa a la que la comitiva se dirigiera.

Ellos fueron sin duda una de las piezas más importantes en la hazaña de edificar Santa María de Mar, su imagen e historia probablemente hubiera quedado perdida si no hubieran dejado su huella en ella.

La Catedral del Mar ha abierto las puertas del mundo medieval a muchos habitantes de la ciudad que no conocían esta faceta de Barcelona, es una época oscura y llena de curiosidades que ha dejado su firma apenas perceptible en ella, pero que ahí está. Actualmente se organizan muchas visitas guiadas haciendo este recorrido por la historia medieval de la ciudad,  y todas ellas tienen como punto de partida esta catedral. Como antes mencionábamos , la novela ha supuesto un gran impulso para sacar a la luz estas historias perdidas, y no son pocos los que deciden seguir la ruta marcada en el libro para conocer los pormenores de una Barcelona oculta y llena de misterio. Por mucho tiempo ha estado olvidada por quedar relegada en uno de los barrios más degradados de Barcelona, pero como el tesoro que es merece ser redescubierta y escuchar todo aquello que podamos recibir de su historia.

Al visitar su interior, una de las cosas que podremos encontrar son las imágenes de los bastaixs, y el barco que adorna el altar, como recuerdo al emplazamiento sobre el que la catedral se erige.
Cuando entremos en su interior no veremos adornos, ni opulencia, solo la austeridad, y la luz tamizada por los hermosos vitrales, el único adorno, que allí veremos. Algunos mercaderes ricos y nobles, dejaron su impronta en las capillas laterales, por ello podemos encontrar escudos heráldicos tallados en piedra, sarcófagos...que ya pertenecen a una época en que los mercaderes y artesanos se trasladaron a este barrio humilde y lo trasformaron en un lugar próspero.

Es un lugar muy agradable de visitar en cualquier momento del año, pero una de las mejores maneras de ver la catedral en su esplendor es asistir a alguno de los conciertos que se celebren en ella, en cuanto tengamos ocasión.