Arquitectura de barcelona
Playa de Barcelona
20, Agosto d 2017 
El parque de la Ciutadella es una de las grandes zonas verdes de Barcelona.
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Este fue durante mucho tiempo el único parque con el que contaba la ciudad de Barcelona, se encuentra en el distrito de Ciutat Vella, en la parte más antigua y fue el primero que se diseñó con esta función.


Es el primer parque concebido como tal para la ciudad de Barcelona. Se encuentra en la parte más antigua de la ciudad.
La extensión del parque es de unas 17,42 hectáreas, que aumentan a 31 si contamos el Parque Zoológico anexo a él como parte del mismo.

El parque cuenta con una gran historia, ya que se erige sobre los terrenos de la antigua fortaleza que fue construida por Felipe V para dominar la ciudad tras la Guerra de Sucesión española en el siglo XVIII. De ahí viene su nombre, de la antigua ciudadela. Esta fortaleza militar fue a su vez construida sobre el barrio de la Ribera, el antiguo barrio marginal de pescadores, la fortificación era un símbolo nada querido por los ciudadanos de la época, su construcción fue muy polémica.

No es hasta la revolución de Septiembre, cuando el general Joan Prim decreta la donación de la ciudadela a la ciudad, y se procede a su derribo en los años 1869 y1888. De este antiguo emplazamiento sólo se conservaron el Palacio del Gobernador, la capilla y el arsenal.

El primer trazado del parque lo realiza el arquitecto Josep Fontseré, una vez que fuera aprobado por el Ayuntamiento. El proyecto quería seguir el patrón dictado por el de parque de Luxemburgo de París.

El parque estaba pensado para acoger atracciones para toda la familia: quioscos de música. establecimientos de refresco y café, y las barcas del lago...El parque también debía servir como jardín botánico para preservar ejemplares de flora importantes y por eso el proyecto incluía la construcción de invernaderos. Así mismo, se quería emplazar allí varios museos, allí se comenzaron a organizar los museos de ciencias, el geológico y el zoológico. Los museos de arte también se alojaron en estos terrenos. Los edificios que se utilizaron para alojarlos fueron precisamente los que formaban parte de la ciudadela del siglo XVIII.

El proyecto pretende ser un lugar lúdico para la sociedad catalana, en contraste con la historia militar que tenía el lugar.Se concibe como un enorme museo al aire libre.
Este trazado original sería modificado para acoger la Exposición Universal de 1888, lo que conlleva la construcción de una serie de recintos y pabellones con los que no se contaba en un principio. Algunos de los monumentos que se hicieron para la ocasión aún permanecen en el parque como la Cascada, el Umbracle y el Hivernacle. De hecho, la Cascada es un encargo que realizó Fontseré a un joven Gaudí, hoy la podemos ver rematada por un grupo escultórico realizado en hierro forjado llamado la Cuádriga de la Aurora.

En uno de los recintos del parque nos encontraremos con una escultura en memoria de Francesc de Paula Rius i Taulet, que no es otro que el alcalde de Barcelona que en 1888 consiguió que la Exposición Universal se celebrara allí y abrió la ciudad al mundo. Por tal hecho, le fue concedido el título de Marqués de Olérdola por orden de la Reina Regente, Maria Cristina de Austria.

Tras la Exposición Universal se procede a la demolición de algunos elementos y pabellones que no iban a ser de utilidad y a la restauración y finalización de otros que habían quedado en suspenso por alojar el evento.

El Castell dels 3 dragons, era el nombre que recibía el restaurante que el arquitecto Domènech diseñó. Construído con una estructura de hierro vista y cerámica, esta técnica se repetiría en otras de sus obras, como en el Palau de la Música Catalana.
Uno de los edificios que se conservaron fue el que aloja posteriormente el Museo Zoológico y que fue concebido como restaurante para la Exposición Universal y que es de especial interés por ser obra del arquitecto modernista Domènech i Montaner.

Del programa naturista inicial, sólo se llega a terminar el Parque Zoológico, que según el planteamiento de las Casas de Fieras de la época, los animales estaban enjaulados en recintos bastante angostos, cosa que afortunadamente ha cambiado, ya que el Parque Zoológico actual se remodeló para mantener a los animales en un entorno lo más parecido a su habitat y con las mínimas barreras, mejorando la calidad de vida de los animales.

El parque sufrió mucho durante la época franquista, ya que volvió a ser un enclave importante en la guerra y se hizo una ocupación militar de sus edificios. El regimen no tenía mucho cariño a este emplazamiento y lo dejó caer en la degradación, tampoco el Ayuntamiento hizo mucho por él.

El parque fue el lugar de recreo y paseo de la sociedad burguesa del siglo XIX, hoy en día sigue cumpliendo este cometido celebrando multitud de actividades de todo tipo y para toda la familia en sus instalaciones.
No es hasta 1951, cuando el parque es declarado jardín histórico-artístico por el Consejo de Ministros, que se comienza a trabajar en su recuperación. En 1973, vuelve a recuperar su popularidad perdida y a ser el centro de ocio y descanso de la gente de los barrios colindantes que hacen del parque uno de los más transitados.

En la actualidad, es un parque lleno de vida, mucha gente lo visita y pasa el día allí, por lo que no resulta tan tranquilo como otros parques de la ciudad.